Quiero ser escritor

Quiero alcohol del caro, tipo Jack Daniels, quiero cocaína, quiero putas, quiero salir en los medios, mostrar el culo en la televisión. Quiero ser entrevistado por una Lolita practicante que después me lo chupe en un baño sucio. Quiero ser respetado, elogiado por críticos amargados e implacables, quiero trascender. No soy nada en esta ciudad de mierda, en esta ciudad gótica en donde todos somos esquizofrénicos paranoicos, en donde todos tenemos miedo y tenemos orgullo y sobrellevamos la condenada esclavitud con alcohol, marihuana, pepas, basuco, Netflix, actores progres, superhéroes fascistas. Con las glorias y miserias pasajeras de los esclavos del futbol, insultándolos porque no podemos insultar a nuestros padres y estamos cansados de insultar a Dios. No he leído a Joyce, a Proust, a Virgilio, para completar mi formación y ser un escritor  decente e inmortal tendría que leer callado unos cuantos años; necesito otras vidas para llenar el vacío cultural, necesito ser intelectual para ser famoso y felizmente superficial.  Ya no me importa, intentaré vomitar lo que tengo, intentaré ser honesto y lo demás no importa, los condenados psiquiatras son costosos y en el fondo no les importamos, hay demasiada fila después de nosotros, ya la locura y la tristeza excede sus fórmulas, ya el basuquero Freud se quedó corto, eso sí hay pastillas para todos y comisiones de los comerciantes de la salud para que los doctores puedan hacer el viaje de fin de año. Quizás escribir no me sirva de terapia, es mentira, no me interesa la terapia, me interesa que alguien en el mundo sepa que existo, ojalá alguien que me tenga paciencia y tenga una editorial o unos contactos y en un momento pueda hacer de mí la nueva estrella de las letras, la próxima puta de internet y la televisión, de las ferias de monstruos.

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Montserrat

Nací en una carretera perdida, entre monstruos desesperados y duendes de risa diabólica, navegué entre monjes resignados y bibliotecas vacías, y la tímida música me acompañó, y me acompañó lo absurdo y tus tímidos besos y el delirio de la luna en los imaginarios desiertos, me pierdo en este hospital del mal entre naves averiadas y risas perversas, no le importo a la rubia enfermera y ya no sé qué escribir entre pastillas atómicas, entre comida barata y lejanas luces de neón, y juego con mi gemelo y los espejos mientras le limpian el culo a los viejos en la noche, en la misma noche, y veo unos ojos que son los nuevos ojos del pasado, de la mujer que me abandonó esa noche de alcohol y libertad, ya no me importan los gritos, ya no me importan las palabras, solo quiero bailar en el jardín mientras escupo a dios y levanto la falda de los ángeles y exploto en el vacío sagrado de las pastillas de colores y las promesas de psiquiatras y no quiero escribir más novelas como tontos ladrillos, quiero explotar todos los edificios de la corrección en la ciudad perversa, quiero quemarlo todo antes que se acabe la inspiración, otro dia mas en este hospital de ricos, otro estúpido día más en este cómodo hospital en el que bailo con las hormigas y asusto a las médicas jóvenes, ni siquiera me puedo morir todavía en esta cómoda cárcel de batas blancas y paredes blancas y pesadillas blancas, ni siquiera puedo morir todavía.

Túnel

Me perdí en tus túneles otra vez en las habitaciones iguales de las ruinas en los últimos refugios de los dioses vagos fui éxtasis en tu piel de vanidad y cremas fui felizmente inútil en tus ojos en los paraísos de tus palabras de escapes y laberintos heredados de la preocupación de tus padres y las aspiraciones de dinero y prestigio y cocaína rebajada en los moteles del centro de los dos en los que solo pudimos ser libres en nuestras palabras y nuestra conciencia traicionada por el tiempo asesino y las exigencias de los monos en los edificios perversos del progreso me traicione mil veces en los soles iguales de la ciudad sobrepoblada y el conformismo de una esclavitud de centro comercial en los que intentábamos imitar y conformarnos en las escaleras eléctricas circulares en las que llorábamos por los sueños demolidos por la tiranía de los idiotas en los que quisimos escapar de nuevo pero ya era tarde en este abismo de deudas e hijos engañados que no sobrevivirán al sol y al frío de la soledad tecnológica en los territorios repetidos de las conquistas inevitables y el fin inevitable en este relato absurdo que espero que acabe pronto.

 

El fin

Te quise a mediodía entre basura de colores y sabanas viejas mientras los zorros escapaban por las ventanas y ardía el mundo otra vez, las películas se mezclaban en tus ojos, en la perspectiva atómica, una gran onda gris que devora al sol. No huyamos, no hay salidas, los árboles están muertos, ríen las ancianas sin dientes en los rincones del nuevo infierno.