Título

en las noches macabras te veré desnuda, jugarás con el fuego último de los recuerdos del sol, acogerás marcianos en tu juego del mal, extrañaré voces en el desierto de mentiras, buscaré luz en la doctrina del azar, me harás secreto en los paisajes últimos, harás de recuerdo en los buses llenos de los mediodías sangrientos en la ciudad de mierda, te vi llegar desnuda en los ríos de cartón de los indios falsos en las autopistas de cristal, en los recuerdos últimos de tus besos de miel en las torpes medusas de los salones oscuros en los antros de marihuaneros en los desiertos del mal en las guerras inútiles por el oro de tus hijos en el abismo de la derrota en los sufrimientos de los deformes enamorados en los buses perfectos del perfecto dolor en los autos rojos que arrastran cabezas en las carreteras de cristal en los lenguajes últimos de los inocentes en los ríos extraños de tus piernas falsas en la sopa del azar, en las palabras que no importan.

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Aburrido

Tinieblas de mentiras en la tímida luz

ojos de mediodía en la inevitable arena

pedacería de frases en las lagañas últimas del tiempo

un juego de revistas estúpidas y otras frases hechas.

un compendio de mentiras en la unánime noche del azar

tinieblas innecesarias, tímido ruido, lugares vedados para los reyes

un monstruo y un azar en asaderos de pollo en lugares perversos de la estupidez

no me importa la música en estas ruinas, en estos prados extraños de los griegos inútiles

en el glorioso amanecer en los laberintos tontos de los recuerdos

en los paisajes oscuros del azar, las sirenas varadas del desocupe

en los hoscos mediodías entre secretarias de culo de plástico y boca de goma en los cementerios perdidos de los días inocentes en la ruina de los agoreros en las ciudades industriales del norte

era más grande el cine

 

 

Tu dios

Monjes perdidos en la estúpida arena, culos en la playa, gatos verdes muertos al amanecer en el mar sucio, en el mar de huesos, en los barcos inservibles. Te quise algún día cuando la puerca puso y los dioses cayeron en otro abismo sin luz, te quise un día cuando te fuiste a hacer negocios estúpidos a una ciudad de hielo y yo me quedé con las quinceañeras negras en la eterna playa. Ya no estoy, me voy perdiendo en las tímidas voces en otro mar de sueños locos en otro abismo de música floja y las palabras de siempre repetidas en un caracol inerme, en un caracol bruto que no va para ningún lado y que es el reflejo de dios, de los ángeles muertos.

Canto bárbaro

Walt Whitman corría por los caminos de la guerra, saltando muertos y esquivando balas como una asustada enfermera. Ambrose Bierce seguía amarrado en los rieles de un tren, del tren del progreso, el tren de los indios muertos de México. Y Whitman era Bierce y se salía su corazón, se acortaban sus pasos de gigante y contemplaba el cielo de fuego como Emily Dickinson aburrida en su vieja habitación, como la puta Emily Dickinson poseída por los duendes. Whitman cantaba las palabras cínicas de los ancestros bárbaros, el canto de los borrachos de la nieve, el canto del fin, el canto de los monjes de fuego descabezados, otra canción sobre una ruina y un amor perdido.

Montserrat

Nací en una carretera perdida, entre monstruos desesperados y duendes de risa diabólica, navegué entre monjes resignados y bibliotecas vacías, y la tímida música me acompañó, y me acompañó lo absurdo y tus tímidos besos y el delirio de la luna en los imaginarios desiertos, me pierdo en este hospital del mal entre naves averiadas y risas perversas, no le importo a la rubia enfermera y ya no sé qué escribir entre pastillas atómicas, entre comida barata y lejanas luces de neón, y juego con mi gemelo y los espejos mientras le limpian el culo a los viejos en la noche, en la misma noche, y veo unos ojos que son los nuevos ojos del pasado, de la mujer que me abandonó esa noche de alcohol y libertad, ya no me importan los gritos, ya no me importan las palabras, solo quiero bailar en el jardín mientras escupo a dios y levanto la falda de los ángeles y exploto en el vacío sagrado de las pastillas de colores y las promesas de psiquiatras y no quiero escribir más novelas como tontos ladrillos, quiero explotar todos los edificios de la corrección en la ciudad perversa, quiero quemarlo todo antes que se acabe la inspiración, otro dia mas en este hospital de ricos, otro estúpido día más en este cómodo hospital en el que bailo con las hormigas y asusto a las médicas jóvenes, ni siquiera me puedo morir todavía en esta cómoda cárcel de batas blancas y paredes blancas y pesadillas blancas, ni siquiera puedo morir todavía.

Dios fallido

Intentaba escribir de nuevo, intentaba ser dios de nuevo en la oscura noche, en la lluvia furiosa, intentaba crear de nuevo a hombres perversos en paraísos estúpidos, hombres sumidos en el deseo, hombres esclavos de la muerte, hombres inútiles vomitando en callejones, mujeres anhelantes en bares oscuros, mujeres aplastadas por la fuerza bruta, mujeres explotando de placer en sucios hospitales, mujeres bañando de vagina a hombres torpes y esclavos, intentaba crear a dios otra vez, a otro dios inútil, a otro dios vago, pero no me sale nada, pero estoy muerto, pero me pierdo en las drogas de esclavos, me pierdo en las religiones del miedo, en la esperanza de idiotas, me pierdo en buses de carne bruta, en túneles iguales que llevan al infierno, me robo las estrellas en la noche sin luna, en la noche sin dios, sin inspiración, en otra noche igual entre maricas drogados y noticias repetidas del fin del mundo, en nuevos aburrimientos y en las tinieblas del ocio, ya no fui luz, es demasiado tarde.

Tristeza Samurai

La tristeza del Shogun en las ventanas rotas, las cabezas cortadas en la hierba infinita, no espero tus ojos en el ruido de las habitaciones, en las puertas que se abren y cierran y nos llevan al mismo lugar, un río de sangre, un río de sake. Unas horas de desorden liberador, la eterna burla de los rostros femeninos, un nuevo caos, una nueva destrucción, nuevas reglas que se llevará el viento con estatuas de dioses rotas y un nuevo reino que terminará pronto.

Twitter trip

El fantasma de Borges me ayuda a recorrer el infierno en las habitaciones iguales, en las cañerías del capitalismo, en los sueños de fama del ejército de trolls que me persiguen en un reino de palabras vacías e historias resumidas, en las guerras de payasos y la furia de la masa sin nombre y sin rostro, sin alma y sin memoria. Me busco entre las ruinas de luz, en las estúpidas casillas, me pierdo en el mar de los unos y los ceros, me encuentran en la calle y se ríen de mi vanidad.

Dos líneas

Dos líneas de cocaína y creo otro paraíso sangriento, dos líneas de cocaína y soy otro estúpido dios ambicioso en las tinieblas eternas. Dos líneas de cocaína y creo la luz y creo los monstruos. Vago en los suburbios fríos del capitalismo, vago y río en las rutinas de los demás, en el afán de los monos de gimnasio, de los monos con gomina y corbata, me masturbo en los viejos parques, corro en las noches de lluvia, bailo sobre las ruinas de tus padres, doy vueltas hasta perderme en la dictadura del sol asesino, en las ruinas del amor.